miércoles, 17 de octubre de 2012

La resolución



“Estate tranquila, aquí protegemos los derechos de autor y la enemiga número uno del plagio soy yo.” Así inició mi reunión el pasado lunes 15 de octubre con la decana de la facultad de Diseño y Comunicación visual de la Universidad Americana UAM.

Imagino que la decana me odió todo el fin de semana, mi post sobre ética tuvo una acogida mayor a la que esperaba y fue causa de revuelo en el grupo de diseño y comunicación de UAM, también en las redes sociales (no, no me estoy echando flores). Simplemente no me iba a quedar callada y necesitaba emitir opinión sobre el hecho.

Por sugerencia de Jorge Mejía Peralta le tomé printscreen a todo lo relacionado con el problema (sinceramente, no se me hubiera ocurrido, así que gracias). Con esto en mano, no fue necesario que yo hablara, todo estaba documentado con fotos.

La alumna involucrada con el plagio admitió su error y pidió disculpas. Suficiente para mí, ya que en ningún momento fue mí objetivo arremeter contra ella. “No debemos ser tolerantes con el delito, pero si con la persona” – señaló la decana, y concuerdo con ella. Las facultades involucradas tomaron las medidas correctivas acordes al caso. Aparte de ello, la facultad de diseño ya no va a exponer el panel donde están mis fotografías, debido a que la autora no es la correcta. – Fin del problema – 

Sin embargo, esto va más allá de si hurtaron o no mis fotos. Es la cuarta vez que tienen el mismo problema en la clase de fotografía, y nadie asegura que va a terminar aquí.

La decana expresó: “El plagio es un problema que acarrean desde el colegio. Son especialistas en copiar y pegar desde Wikipedia y nadie dice nada” Si hay alguien que no está de acuerdo, es porque no estudió en Nicaragua. Efectivamente, es un problema que inicia en el colegio, ya que a los alumnos no les enseñan  la importancia de la investigación, y tampoco los motivan a llevarla a cabo. Los estudiantes universitarios mediocres son un fiel reflejo de la falta de educación de calidad que sufre Nicaragua.

Sumado a la falta de educación de calidad, tenemos la falta de atención hacia la ética y transparencia; con ejemplos como el sucedido, claramente no está entre nuestras prioridades. Aunque resulta difícil tratar de ser honestos en un ambiente envenenado; nuestra clase política es la antítesis en materia de ética, honestidad y todos los derivados. Basta con informarnos sobre el circo que preparado para las próximas elecciones municipales, otro reflejo perfecto del poco énfasis brindado a la honestidad. En Nicaragua, la ética es una utopía.
 
Nos desarrollamos en un ambiente viciado por la corrupción en todos los ámbitos. Desde el colegio, la universidad, y el país como tal. Pero de nosotros depende hacer una diferencia y tratar de no dejarnos manchar por el cieno.  

Una vez más, gracias a todos los estudiantes de diseño que comentaron el tema. Especialmente a Katherine Padilla y Javier Aguilar. Así mismo, a todos quienes compartieron y comentaron el post.

Nos seguimos leyendo.

1 comentario:

  1. clase descaro y que nivel de estudiantes los de esa facultad si ya es la cuarta vez que pasa...
    y que verguenza que la muchacha hasta estudiaron juntas en el colegio... nombre eso no se hace.. pero bueno , te felicito q luchastes x tus derechos.

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